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O. AGAMBEN: “Los fantasmas dc la melancolía», en Pasajes, nY 8, 1987, p. II.

Si la libido se incorpora
como si hubiera acaecido una pérdida, aunque en realidad nada se ha perdido,
ello es así porque la libido en tal caso representa una simulación en que
aquello que no podía haber sido perdido, por no haber sido jamás poseído,
aparece como perdido, y lo que no podía ser poseído, porque quizá no había
sido real, puede ser apropiado en tanto que objeto perdido» ‘